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ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE

LAS CAÑAS TRAVELER.

Por: Raúl León

 

Mis hábitos de pesca, que implican viajar mucho en avión, me han llevado a acercarme a las cañas traveler, pues los salvajes de los maleteros me han destruido ya un par de transportadoras (Bazookas) y perdido más de en una ocasión mis cañas, para aparecerlas pasada ya la pesca a la que viajaban y así pues, me he hecho ya de puras cañas traveler, de 3 ó 4 piezas (y algunas de 4’5 pies short storks de las que ahora no hablaré) y a lo largo del tiempo he acumulado ya algunas vivencias que en estas breves líneas les comparto gustoso con la esperanza de que les sean de utilidad. Comenzaré por una afirmación que atenta contra un mito (solo un mito), muy arraigado entre los pescadores pero que he encontrado sin fundamento: La idea de que las traveler no resisten lo que las de una sola pieza, en mi experiencia, la he encontrado totalmente sin fundamento y me parece anacrónica.

 

Les voy a fundar mi dicho. Jamás he roto una caña de calidad, solo una muy corriente de fibra de vidrio y no pescando sino en forma accidental, al calibra un carrete y otra mas en la que se apoyó una gorda para subirse a la lancha (la pobre caña era para 15 a 20 libras de grafito y la mujer sobrepasada los 80 Kilos), y sin embargo he visto romperse cañas corrientes y finas, de una pieza o de varias piezas por igual en acción de pesca por un mal uso, siempre por mal uso. Por otro lado, quien rompe una caña buena, es por bruto, por haber hecho algo MUY mal y ese tipo de torpezas rompería una caña de una pieza al igual que una de varias piezas, he escuchado quien las parte en la acción por curvarlas en exceso (las más de las veces), que implica no saber usar la capacidad de carga de una caña, o por un lanzado de un señuelo demasiado pesado para la caña, que implica no leer las especificaciones de la misma y conocí la anécdota muy divertida de una buena caña rota, que fue partida al azotar el lomo del pescador por la esposa (hoy Ex) que uso de garrote el aparejo para castigar al pescador que, al parecer, había pescado mujeres y no peces esa noche.

 

Por contra, un uso adecuado de una caña sencillamente NO debe romperla. Miren, está fácil, las cañas de Fly son MUCHO más delgadas, largas y frágiles que las convencionales y casi por regla son de varias piezas... las de Surf, que se les suele someter a un trato tremendo, son de varias piezas, cuando menos un par siempre y ni unas ni otras se rompen si son usadas adecuadamente. Ahora bien, hago la excepción de las de big game que, por lo brutal de su uso, se cuecen aparte, pero aun en ellas, la marca Italcanna ha demostrado que se puede tener una caña corta, de big game y de 4 piezas totalmente confiable y buena, capaz de someterse a la pesca del atún rojo gigante y desempeñarse como la mejor de una sola pieza. .. claro está, a condición de no hacer barbaridades con ellas.

 

No pretendo siquiera sostener que resisten igual las traveler que las de una pieza, pero si que si se les da un uso adecuado y correcto sencillamente NO van a fallar, no se romperán y no tendremos problema. Y debe quedarle claro al lector que la calidad lo es todo, una caña con burbujas, micro fracturas de material, la espina chueca o que las anillas no carguen a la contra de la espina u otros defectos de fabricación harán que la caña, sea de una o varias piezas, se rompa aun con un uso normal y correcto.

 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y que para muestra basta un botón y por ello les doy dos imágenes, dos botones que hablan elocuentemente a este respecto.

 

Algunas consideraciones sobre las canas TravelerPues bien, las imágenes que muestro son patentes ejemplos extremos de mi dicho, la de la izquierda muestra una caña Daiwa Procaster para entre 2 a 4 libras UL (que apenas se ve) que está curvada al máximo de su capacidad de carga mientras pelea una carpa de hierba que debió sobrepasar los 10 Kg (y que nunca saque por fallo de un nudo pero que pelé por espacio de 45 minutos, y era cuando menos un 10 a 1) y que puso al aparejo a prueba al 100%. La caña es sumamente frágil y es de dos piezas delgadas que,  bajo  esa  carga  se  romperían  con enorme facilidad, de una o dos piezas si no se utilizaran adecuadamente. Por otro lado, la imagen de la derecha muestra una de mis hazañas personales más valoradas, la pelea y pesca que sostuve con un pez vela empleando un Bait caster y una caña traveler de 4 piezas Cabelas Gold Label que me llevó dos horas para cobra una pieza que abajo les muestro y que no pude pesar por haber liberado, pero que, sin duda pesó cuando  menos  los  30  Kg  (un 5.5  a  1)  y sometió al equipo y al pescador una prueba de esfuerzo y estrés del mayor calibre al que se pueda someter un equipo y sin embargo nada se rompió, todo salió bien y la caña no tuvo fallo alguno pese a no ser un modelo de alto costo o de grandes prestaciones o siquiera previsto para algo así (es una caña y carrete pensados en la pesca de la lobina).

 

 

Algunas consideraciones sobre las canas TravelerAlgunas consideraciones sobre las canas Traveler

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras ver estas evidencias, ¡díganme que las cañas traveler no resisten, se rompen o no soportan el máximo de los castigos¡ Y por cierto, la Gold Label y su carrete caben cualquier maleta de mano y aun en un portafolio normal.

 

Ahora bien, un problema que ciertamente la mayoría de las cañas traveler presentan son las uniones, que suelen soltarse o zafarse o provocar rupturas si no están adecuadamente acopladas. De ello les voy a hablar, pero no sin antes hacer una acotación para mencionar que, si habremos de elegir entre un acoplado en que el macho sea la parte más gruesa y la hembra la angosta o uno en que sea a la inversa, el macho sea la parte delgada y la hembra la gruesa, siempre habremos de elegir el primer supuesto sobre el segundo por ser más resistente y, entre más largo sea el macho, mejor para el acoplado y el soporte de cargas.

 

Volviendo al tema, la unión si no es correcta provoca fallos y por ende, hay que saber hacer uniones. Los más, escupen dentro de la hembra y unen las partes, esto las afianza fuertemente por crear un vacío, pero tan fuertemente que luego para soltarlas es un problemón, tal que en la separación suelen romperse las cañas o en ocasiones se dañan las anillas al usarse torpemente como anclaje para apoyar los dedos (cosa que JAMÁS debe hacerse). Esto ocurre por un mal hábito de acoplado de las piezas.

 

Lo correcto es acoplarlas con firmeza y hasta el fondo, de golpe y de una sola vez, pero aun así suelen zafarse algunos modelos o tras mucho casteado y he encontrado dos fórmulas que ayudan mucho a prevenir este problema, adicionando otra ventaja más de la que les hablaré más adelante referente a la separación de las piezas. Pues bien, para una buena unión, lo mejor es emplear cera. Esto lo aprendí al comprar una caña traveler de la marca St. Croix, la cual venía con una latita de cera de colmena dura y, al preguntarme sobre su uso y remitirme al manual, encontré que era para untarla en el macho previo el acoplado para lograr así un afianzado firme de las piezas. Aprendí pronto de estas virtudes y que, para untarla bien había de calentarse con el aliento o las manos para que resbalara o mejor aun con un encendedor. También aprendí que, la cera de una vela hace igual efecto (y si se corta una vela gorda embona en la latita de la St. Croix y se transporta fácil).

 

Agregaré que, durante un olvido de la cera en casa, aprendí, tal vez por los influjos etílicos de los elíxires que me había procurado en la noche previa a la pesca mientras preparábamos los aparejos (mi compadre y yo), que había una grasita siempre disponible que podía usar para esos efectos y con excelentes resultados. Espero no sean asquerosos... pero... ¡no!, ¡un pescador no puede serlo!, sabe escupirle a los nudos para socarlos, embarrase de sangre y mucosa del pez a gusto y tocarlo todo, así es que decirles que usar el cebo natural que produce el rostro, sobre todo tras las orejas o en los costados de la nariz para embadurnar el macho de la caña y conseguir un buen acoplado, no podría causar asco alguno y sin embargo es un consejo que pueden emplear, es barato y útil.

 

Dirán que soy un grasiento, y cierto es, de algo me debía servir digo yo, pero creo que la grasa de un cutis normal deberá bastar, más aun si llevan varias horas en playa exaltando el espíritu con algunos sorbos de esos que generan estupor.

 

Abordo ahora la segunda virtud de usar estas técnicas para el acoplado de las piezas y que es todo un tema en si: el separado de las piezas tras la pesca. Si no se sabe hacer o se hace torpemente arruinará la caña, la puede romper, dañar estructuralmente o en sus anillas.

 

Dígase que, para desacoplar las cañas, la fuerza bruta no debe emplearse bajo ningún concepto, agréguese que ninguna herramienta metálica o dura podrá ser usada, pues el metal, al ser más duro que el material de la caña, aunque se proteja con un paño, siempre generará fracturas o micro fracturas en la estructura del material y la dañará. También reitero la aseveración de que, apoyarse en las anillas es totalmente torpe, y les habla alguien que ya ha doblado por dicha causa unas anillas.

 

Por lo mismo, insisto que escupir a la hembra en el acoplado no resulta bueno al final del día. Verán: para un buen separado de las piezas, el uso de la cera o cebo del rostro ayudan mucho, pues auxilian en resbalar las piezas que en todo evento, para desensamblar, deben sujetarse de su tallo y girarse en sentidos opuestos, aplicando sencillamente la fuerza que la mera presión que la mano desnuda pueda ejercer. Si dicha fuerza no fuere suficiente, no habremos de sucumbir a la tentación de emplear artilugios, ni buscar usar el calor, o el uso de aceites o WD 40, afloja todo u otro producto similar que deberá relegarse como última opción.

 

Constatando que la mera fuerza de la mano desnuda no bastó para la separación de piezas, lo indicado será hacernos de una liga, una liga del tipo que sea y enredarla apretadamente en un extremo o, mejor aun, dos ligas sujetas a ambos extremos de las piezas a separar y sobre ellas apretar las manos para volver a girarlas en sentidos opuestos. La verdad, no podría decir que una sola vez no haya conseguido mi objetivo de separa las piezas con esta técnica, y diré más, ni siquiera la he ocupado si en el acoplado emplee cera o cebo del rostro.

 

No obstante, si una unión pertinaz declina nuestros esfuerzos, hay toda vía una opción más antes de que la desesperanza nos haga caer en zonceras. Debemos en este evento colocar un extremo de la caña bajo el chorro del agua caliente mientras el extremo opuesto es sometido previamente a el contacto con un paño que retenga varios hielos. El macho será el sometido al frío y la hembra al calor, a efecto de que el primero contraiga sus moléculas y la segunda las expanda para que, sujetando las ligas que les hemos colocado y ejerciendo la presión y giro inverso de las piezas como se ha explicado ya, las piezas cedan, permitiendo su desunión.

 

Diré que para este momento seguramente estamos hablando de que no empleamos cera en el acoplado y estamos en presencia de una caña telescópica o hicimos algo muy mal en el acoplado y por ende estamos en un caso extremo que segurito ya para estas alturas lo habremos solucionado. Si tal no es el caso, usemos ahora si lubricantes y repitamos la operación, y si ni así logramos la separación, podremos patentar un nuevo tipo de pegamento o goma o sencillamente resignarnos a tener una caña de una sola pieza, pero jamás usaremos pinzas ni nos apoyaremos en las anillas.

 

Creo yo que en estas breves líneas les he vertido todos los consejos útiles del cuidado y usos comunes que habremos de tenerles a las cañas travelers en su acoplado, empleo y desunión y en verdad, guardo dos esperanzas en mi ser: la primera es que de alguna utilidad les sean estas letras, y la segunda, ayudar a derruir el mito de las cañas traveler o de múltiples piezas que cada día carece más de sustento y ancla a los pescadores a varas largas y de muy difícil maniobrar, sobre todo en los aeropuertos que, día a día son más salvajes en el manejo de maletas documentadas y paranoides en el equipaje de mano.

 

 

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